“Los únicos que podemos tomar las decisiones, acertadas o equivocadas, en materia editorial somos los periodistas”

Jesús Maraña director editorial de infoLibre.es

Jesús Maraña director editorial de infoLibre.es

Mientras espero en la mesa de reuniones de su despacho, le observo leer con gestos variopintos las últimas más de cien páginas de la sentencia del Prestige, que acaba de conocerse.. Muecas de desagrado, incredulidad y sorpresa marcan su rostro, cuando, en un suspiro, atraviesa la sala y se dirige a la redacción para debatir algún tema pendiente con uno de los redactores.  “Perdóname un segundo, vengo enseguida, esta sentencia es …”, me dice de pasada sin darme tiempo casi a escuchar el final de la frase. Es… pienso yo, un esbozo de la calidad de la aplicación de la justicia en determinados temas candentes de los últimos años.

Su despacho es austero y reducido, como la redacción, que trabaja en un silencio sorprendente. Periodistas bien formados, con experiencia y jóvenes, como Jesús Maraña. Esto último lo equilibra Jesús con esa vivacidad que muestra en su mirada y en lo sigiloso y rápido que se mueve entre las mesas de la redacción. Y no es fácil, hay que tener mucha cintura, porque el índice de ocupación por kilómetro cuadrado en la redacción puede equipararse al de cualquier ciudad de la lejana India, aderezada, eso sí, con una elaborada condensación personal de motivación y esfuerzos compartidos para que este proyecto, que han dado en llamar infoLibre, se asiente con un novedoso modelo de negocio.

En los breves minutos que mantiene una intensa conversación con un colaborador, sus teléfonos, que ha dejado sobre la mesa en la que espero, han vibrado o sonado una docena de veces. Durante la entrevista volverán a hacerlo muchas más, pero en ningún caso atenderá al reclamo. Una muestra de respeto absoluto al tiempo que ha decidido dedicar a librexpression.es para contarnos su proyecto. Un aspecto más que define su personalidad y que se añade a los anteriores. La entrevista transcurre en un clima sosegado y con una intensidad similar a las miradas que deja ver Jesús cuando habla de periodismo, periodistas o medios. A veces, comienza a contestar con los ojos, para décimas de segundo después iniciar un movimiento de manos acompasado de su voz, cálida y vehemente.

Conoce como pocos los entresijos que sustentan y protegen la supervivencia de los medios en España. También los vericuetos económicos y financieros que se parapetan de titulares dolientes o esclarecedores sobre sus actividades y que acaparan con contrapartidas el control final de la información, y, también, de las opiniones tertulianas que llenan horas a bajo coste en pantallas y ondas.  Poca inversión, mucha difusión en audiencias cautivas y debates dirigidos: un negocio redondo.

Titulares infoLibre

Temas de actualidad en infoLibre.es con la noticia, en exclusiva, sobre la relación de Aznar con una empresa armamentística

Librexpression.- Muchos años y muchos medios recorridos, ¿esto te ha vuelto más escéptico o aún más combativo en la necesidad de una información independiente?

Jesús Maraña.- Yo diría lo segundo. Más exigente y más convencido que nunca de que hace falta una información independiente, que se empeñe en descubrir lo que desde los distintos poderes se pretende ocultar y, principalmente, cada vez más desde los poderes económicos y financieros. No es incompatible con la precaución porque con los años y con las experiencias y con los varapalos y con los errores se aprende a distinguir o a desconfiar de cómo es este país. No sé si en otros ocurre igual. Aquí hay mucho ruido en las primeras reacciones ante un atropello, pero en el día a día, en la lucha constante por determinados principios somos una sociedad a la que le cuesta permanecer activa. No digo que debamos estar en una manifestación permanente pero sí bajamos la guardia a menudo. A veces uno piensa que ha calado una información, que tiene una consecuencia, un eco, pero eso dura lo que dura y hay que ser constante y pelearlo y convencer a la gente de la importancia de esto.

Librexpression.- ¿Qué es la independencia periodística?

J.M.- No hay medio en el mundo que yo conozca que no se autocalifique de independiente. La independencia consiste en demostrar que eres independiente. Demostrarlo en la estructura del proyecto. Cuando nos planteamos infoLibre y tintaLibre pensamos: “¿En qué consiste hoy ser independientes? Que los únicos que pueden tomar las decisiones, acertadas o equivocadas, en materia editorial somos los periodistas. Y segundo, el sostenimiento de este proyecto, los ingresos de este proyecto solo dependen de un pacto entre periodistas y lectores. No puede depender de otros ingresos que sean opacos para los lectores. En este país hay una costumbre en el sector mediático: que las relaciones con las grandes empresas y la banca no sean transparentes. No se basa en pagar por anuncios solamente sino que hay una serie de acuerdos institucionales con empresas públicas y privadas. Las tarifas de publicidad hoy en día son ruinosas, pero garantizan una buena relación por decirlo así, entrecomillado, entre empresas  y medios.  Nosotros dijimos desde el primer momento, y está en nuestros principios editoriales, que no íbamos a tener ningún tipo de acuerdo opaco. Una comercializadora externa, Adconion, es la que lleva la comercialización de los banners pero suponen unos ingresos mínimos porque nuestro objetivo es que la gente se suscriba y le dé un valor a la información independiente.

En este país hay una costumbre en el sector mediático: que las relaciones con las grandes empresas y la banca no sean transparentes

Librexpression.- ¿Qué armas le ofrecéis al lector para que pueda valorar vuestra independencia como medio?

J.M.- La primera, la participación. Por un lado en la propiedad misma del medio. Hemos creado una sociedad de amigos al modelo de Mediapart, de nuestros colegas franceses, que es el modelo de referencia en el que nos basamos y con los que llegamos a un acuerdo editorial y también de participación; los dueños de Mediapart son periodistas también. Nosotros también hemos creado una sociedad de amigos que desde la sociedad civil, del mundo de la universidad, de la cultura, del arte, de la música, del cine y de la ciudadanía en general, pueden participar en la propiedad, ser accionistas de infoLibre y tener una representación en el Consejo de Administración de infoLibre, que lo formamos los propios periodistas. Existe una representación de los pequeños inversores, a través de Daniel Fernández, editor de Edhasa, y de la sociedad de amigos. Esta es una herramienta, un arma, para que los ciudadanos y los propios lectores puedan comprobar si los principios, que todo el mundo puede ver en la web, se están cumpliendo.

Y segundo, el día a día. El suscribirse al Club infoLibre implica también para los socios unos cauces especiales de relación que permiten estar en contacto continuo con la redacción. Tienen su espacio de opinión, de debate, de charla permanente. Pueden interactuar con la redacción y conmigo, que procuro hacer un chat todos los meses y si puedo más. Permite una relación especial, más intensa, más constante, más directa entre los socios, los suscriptores y los periodistas.

En el Consejo de Administración de infoLibre existe una representación de los pequeños inversores y de la sociedad de amigos

Es también un intento de recuperar la credibilidad que hemos perdido los periodistas. Esto es decir: Lleguemos a un pacto. Yo me comprometo a demostrarle a usted que soy independiente, que no quiere decir que sea neutral, ni equidistante, ni esa chorrada de objetividad, porque eso equivale a la falta de compromiso y de honestidad con lo que uno hace. Nos comprometemos a ser rigurosos en la separación de hechos y de opiniones pero tenemos un punto de vista. No somos un medio global. Llegamos donde llegamos y establecemos como prioridades investigar asuntos que creemos que son importantes para los intereses de los ciudadanos.

Librexpression.- ¿Qué evolución está teniendo ese laboratorio permanente que comparten con Edwy Plenel?

J.M.- Algo que no nos sorprende en el sentido de que sabemos que es un camino lento. Es una forma que estamos probando. No hay costumbre en este país de que medios periodísticos vayan a la suscripción y aspiren a que los socios comprendan que las nuevas herramientas digitales no tienen la equivalencia directa de gratuidad que dimos por supuesta desde el minuto uno. Que la información tiene un valor y hay que reivindicarlo también con las nuevas herramientas. Convencer a la gente es algo que cuesta. Nosotros enviamos todas las noches nuestra portada a cada socio y le hacemos una jerarquización de los temas que creemos que tienen interés, teniendo en cuenta lo que nosotros podemos aportar. Es decir, si no podemos hacer una buena historia del tifón de Filipinas no la hacemos. Si tenemos un buen relato, un buen análisis técnico de nuestros colegas de Mediapart en Filipinas se lo damos; si no lo tenemos no lo ofrecemos. Apostamos por nuestras propias historias.

Apostamos por nuestras propias historias. Ese camino es lento pero estamos creciendo

Ese camino es lento pero estamos creciendo. Cada semana crece el número de socios. Creemos que la fórmula a medida que se va conociendo y que vamos llegando a un círculo nuevo va calando. La clave es ver si logramos llegar a un número suficiente de suscriptores para conseguir ese punto de equilibrio que todo negocio necesita.

Librexpression.- En España los medios tienden a tener más adhesión ideológica o económica?

J.M.- Tengo mis dudas de que sea inseparable una cosa de la otra. Creo que hay un mapa ideológico de los medios. Es obvio que hay un volumen muy notable de medios tradicionales que se sitúan desde el centro hasta la ultraderecha y no tengo conocimiento de que haya un medio progresista per se. En el que siempre ha sido considerado como cabecera de referencia de diario progresista, que es El País, aparece el segundo factor y por lo tanto de algún modo condiciona o contamina el anterior. El problema no es la ideología del medio, el problema es cuando no hay una intención honesta de reflejar la realidad bajo tu punto de vista. Cuando lo que se hace es una trampa permanente con la realidad. Eso consume y ahí creo que es cuando sí que intervienen condicionantes de mayor peso de tipo económico que ideológico. Y ahora mismo, a mi juicio, el mayor problema que tienen los medios es que las grandes cabeceras están en manos de los acreedores, de los intereses económicos y financieros con quienes tienen la deuda. Yo le doy más peso, y creo que tiene más riesgo para la libertad de expresión, para el derecho a la información y el progreso de términos cívicos y ciudadanos, al poder económico-financiero que al ideológico. De todas formas, están ligados.

Librexpression.- También puede existir la trampa de utilizar el dinero público para sustentar medios que no graven al poder económico pero que mantengan el ideológico.

J.M.- En los medios donde he trabajado no he percibido una dependencia de, por ejemplo, las subvenciones.  Debe ser una especialidad de algunos sectores de medios y por lo tanto con muchas mejores relaciones con determinados poderes institucionales o de la administración que otros. Yo creo que no todo el mundo es igual y además es una cuestión de ver los datos, de ver las cuentas, de ver las manchas publicitarias. Quien tenga interés en poner la lupa en ver qué medios tienen más o menos dependencia de determinados poderes si hace ese esfuerzo lo puede percibir.

Librexpression.- Si el periodismo no está en crisis, ¿por qué ese bajo nivel salarial y de valoración social de la profesión? ¿Qué errores se han cometido?

J.M.- Ha habido errores de todo tipo y una tormenta perfecta. Aquí se mezcla la crisis ideológica, la revolución digital y la crisis mediática, que es esta contaminación que estábamos describiendo y que ha llevado a un descrédito paralelo a los periodistas y a los políticos.

El paro en el sector del periodismo está en las proporciones del sector de la construcción

Igual que muchas personas han llegado a la conclusión de que numerosas decisiones de la política no se ejercen con la libertad que debe tener el político que elegimos, sino que está condicionada por poderes económicos o financieros o de otro tipo; pues también yo creo que la gente ha ido llegando a la conclusión, no sé si más rápido o más despacio, de que los periodistas no éramos dueños de nuestras propias decisiones o que estábamos sometidos a otro tipo de intereses. Al de nuestras propias empresas, para las que trabajábamos, y a su vez esas empresas a los intereses que antes citábamos. Eso ha llevado a un descrédito del periodismo y, mezclado con los otros factores y los enormes errores que han cometido algunas empresas de descapitalizar de materia prima los medios informativos, ha llevado a la reducción de plantillas, salariales, etc. El paro en el sector del periodismo está en las proporciones del sector de la construcción. Esto debe querer decir algo más y creo que tiene que ver con que ha habido una torpeza especial. Un ejemplo muy evidente es que si una frutería no funciona lo último que se le puede aconsejar al frutero es dejar la frutería sin fruta o poner en el escaparate fruta estropeada. Buscará que su materia prima funcione, tenga valor. En periodismo lo que se ha ido sacrificando es la materia prima, es el valor, es la información; y la información quienes la hacen son los periodistas. Se han puesto todos los recursos a lo más urgente, lo más barato, la técnica adecuada para la revolución digital, el beneficio inmediato y la menor perdida inmediata.

Librexpression.- ¿Hay alguna diferencia en la calidad informativa de los contenidos que tenéis en abierto a los que acceden los suscriptores?

J.M.- Procuramos diferenciar los contenidos en abierto, que sean los que están en la agenda común de todos los medios y en los que creemos que no aportamos un plus de información o de análisis o de datos nuevos. No tiene sentido cobrar por lo que cualquiera puede tener acceso. Lo que va en abierto es lo que creemos que tiene que estar: por ejemplo, la sentencia del Prestige.

Lo más restringido a los socios es donde creemos que aportamos algo propio, de nuestro esfuerzo y con nuestro equipo profesional y de analistas

Tenemos una columna donde van los temas de actualidad, que son teletipos, y en cuanto podemos dar un enfoque propio o adjuntar un análisis, todo lo que sea de valor propio lo ponemos más destacado. Lo más restringido a los socios es donde creemos que aportamos algo propio, de nuestro esfuerzo y con nuestro equipo profesional y de analistas.

Librexpression.-  Los ciudadanos se alejan cada día más de los políticos. Sin embargo parece muy difícil que el próximo gobierno no vaya a estar compuesto por el PSOE o el PP con otros ¿Tenemos tan amplias espaldas para soportar la impunidad o es que eso unido a la Ley D’Hondt dificulta mucho que el Parlamento se airee?

J.M.- Es evidente que en los últimos 35 años el modelo político que ha funcionado desde la transición es el bipartidismo. También es verdad que es el mayoritario porque es lo que ha elegido la gente. Sobre la Ley D’Hondt hay distintos criterios y entramos en cuestiones de matiz. Yo estoy abierto a este debate porque hay reformas electorales posibles a partir de la Ley D’Hondt pero con otros modelos, otros ingredientes, otros condicionantes que deberían abordarse para abrir más el espectro y adecuar en lo posible la representación a la proporcionalidad del voto. No es justo que un partido necesite 200.000 votos para tener un escaño y otro 50.000. Está claro que los dos grandes partidos nunca han estado interesados en abrir este debate. También está claro que no todos son iguales dentro de los partidos. No todo el mundo está por amarrarse al sillón pero es la impresión que da. Hay cambios que la propia ciudadanía va a ir exigiendo pero también conviene recordar la etapa de hace un siglo, de la restauración de finales del siglo XIX a la dictadura de Primo de Rivera y hay cuestiones como el caciquismo, la corrupción, el nepotismo, el amiguismo, la falta de respeto a lo de todos… y en este país hay gripes que aquí no terminan de curarse. Bien es verdad que luego hemos tenido una dictadura pero aun así cabe esperar que algo avancemos.

Librexpression.- Dice usted que mentir al Parlamento es indigno, al juez es delito… ¿Y mentir al lector qué es?

J.M.- Deshonesto. Para mí es lo más sagrado. Uno puede equivocarse pero la única posibilidad de conseguir ese pacto entre periodistas y lectores es con honestidad. Es un derecho ciudadano. No engañar al lector y no hacerlo intencionadamente es tan  importante como no mentir en el Parlamento. Un periodista que miente intencionadamente no debe ejercer el periodismo y si mientes equivocadamente tienes posibilidad de rectificar, y ahora con las nuevas herramientas, de hacerlo lo antes posible. No hay que esperar  a que te llegue la carta de rectificación, la carta de un director, etc. Y también hay que ejercer el periodismo con la mayor humildad posible porque hay que ser consciente de que por cada cosa que uno escriba o haga hay muchísima gente que te lee que sabe más que tú.

Jesús Maraña en su despacho

Jesús Maraña en su despacho

Librexpression.- Internet ha hecho posible su proyecto pero también ha dejado desprotegidos a los ciudadanos. Software que han desarrollado agencias como la NSA hacen muy fácil saber qué sucede en la intimidad del ciudadano sin que este lo sepa. Es muy curioso que sea tan fácil acceder a todo eso y sea tan difícil para el ciudadano acceder a lo que hacen los políticos, las agencias de inteligencia, etcétera.

J.M.- Ahí tocamos una clave principal del desarrollo democrático. Cuando hablamos de la regeneración democrática dejamos a veces la lupa puesta en qué regeneración, como si fuera a volver un pasado mejor. No es eso. Es que tienen que nacer cosas. Los niveles que se han alcanzado en otros sitios, nunca los hemos tenido aquí. Por ejemplo la transparencia y los controles públicos. Cuando digo públicos, no digo de los departamentos públicos, sino el control que ejercen los ciudadanos sobre lo público. Aquí seguimos admitiendo que uno pida a un organismo público sus propios datos y te los nieguen o los dilaten; o que los periodistas llamemos y la respuesta ni siquiera sea obligada como en Estados Unidos, aunque sea para decir que no hay comentarios. Te niegan la información pública. Se está tramitando una Ley de Transparencia que sigue teniendo unas lagunas y unas oscuridades y unas limitaciones, que no son admisibles a estas alturas del desarrollo democrático. (La aprobación final de la Ley de Transparencia, posterior a esta entrevista, lo ha confirmado) 

Aquí seguimos admitiendo que uno pida a un organismo público sus propios datos y te los nieguen o los dilaten

Que los servicios cada vez más desarrollados de espionaje tengan la capacidad técnica de que tú y yo estemos hablando en una mesa y nos puedan escuchar desde el edificio de enfrente, a los que no tenemos secretos nos afecta menos, salvo que vayan a destrozarte la vida; pero que nosotros como ciudadanos no tengamos la posibilidad de exigir en qué se gastan hasta el último euro de nuestros impuestos… Esa posibilidad de que el ciudadano controle o exija debería asumirse ya.

Librexpression.- ¿Qué opinión tienes sobre la aparición de fenómenos o personajes como Wikileaks, Snowden,…? A veces cuando les presentan se refieren a ellos como filtradores, incluso algunos medios que nunca utilizaron estos términos cuando Wikileaks les dio información ¿Qué ha cambiado en esos medios? ¿Qué función aparentemente social pueden cumplir este tipo de instrumentos que van surgiendo gracias a Internet, por un lado, y por otro, a la postura personal de determinados individuos que deciden arriesgar mucho?

J.M.- Procuro no opinar sobre las motivaciones que puede tener cada individuo para soltar información, si la información tiene un valor y por lo tanto denuncia cosas que los ciudadanos tenemos derecho a conocer y a exigir que tenga consecuencias. En el escenario tecnológico en que ya vivimos, pone en valor también la necesidad de seguir defendiendo el periodismo con las nuevas herramientas. La saturación es desinformación y hay que hacer sobre eso una labor periodística. Cuando se produce una explosión de millones de datos, hay una labor interesantísima de periodismo que hay que hacer. Que no pase como la primera vez que aparecieron informaciones de Wikileaks, que una historia fagocitaba a la anterior en un sólo día o en una semana. Hay que ir separando el grano de la paja porque si no llega un momento que se diluye la importancia, las consecuencias y el valor de toda esa información. De ahí la trascendencia de hacer periodismo con las nuevas herramientas, como el periodismo de datos. Al margen del papel del periodismo de calle, que yo sigo reivindicando, hacen falta profesionales que encuentren la información, la filtren, relacionen unas cosas con otras, pongan en conexión distintas redes,… Si no nos ocurre que a los tres días se nos han olvidado las cosas. ¿Alguien sabría decir qué cabezas se han cortado de todos los escándalos que se denunciaron de tipo político, judicial, económico, etc. de Wikileaks? Sólo sabemos que un marine ha sido condenado. Esto es una desproporción absoluta. El periodismo tiene que tener una consecuencia en la sociedad, tiene que abrir un debate que genere avances. Todo este proceso ha mejorado con las nuevas posibilidades pero no quiere decir que las estemos aprovechando en el mejor sentido democrático y ciudadano. La pregunta no es si uno está en contra o a favor del periodismo ciudadano, por ejemplo. El periodismo ciudadano es una realidad. La cuestión es si cada uno cumple su función y entre todos mejoramos la convivencia, el progreso, etcétera.

Librexpression.-  Dónde quiere estar infoLibre dentro de un año?

J.M.- En la necesidad de que más gente dé valor a este proyecto. No por el hecho de que estemos ahí como una voz más. Nosotros creemos que es la forma de reivindicar la función del periodismo en democracia. Que lo consigamos en un año o en dos años o que no lo consigamos porque no logremos resistir lo suficiente lo dirá el tiempo. Estoy convencido de que otras voces seguirán este camino porque si no el periodismo desaparece y eso es algo que una democracia no se puede permitir, el lujo de que desaparezca el periodismo independiente. El resto es propaganda.

Entrevista editada conjuntamente con Montse Botella

Acerca de Cesareo Martin

Miembro de Reporteros sin Fronteras, FrontLine Club y ACOP Periodista. Especialista en Comunicación y Gestión Política. Consultor estratégico. Asesor imagen. Posicionamiento offline/online Desde 1982 soy consultor y asesor en Comunicación, Relaciones Públicas y Organización de Eventos para empresas e instituciones. Formador de portavoces y experto en comunicación de crisis. Entre 1980 y 2005 trabajé como free-lance, desde una empresa propia, para agencias internacionales, entre otras Reuters, France Press, Associated Press y United Press International, elaborando reportajes, noticias, realizando coberturas especiales y materiales audiovisuales en distintos países del mundo. He impartido conferencias y he participado como ponente de Comunicación en tiempos de Crisis en Universidades, Medios de Comunicación, Empresas públicas y privadas, Asociaciones Empresariales, Sindicales, Partidos Políticos y Organizaciones No Gubernamentales de España, Italia, Alemania, Francia, Reino Unido y Estados Unidos. También he sido conferenciante, en España, Alemania, Francia y Estados Unidos sobre el tratamiento de la información en conflictos bélicos, labores informativas que he realizado durante varios años para los medios citados anteriormente. Ver el perfil de Cesáreo Martín Ortega
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