La ética periodística a examen

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La Vanguardia y RTVE son los dos únicos medios, analizados junto a otras 33 grandes empresas periodísticas españolas por Servimedia y Estudio de Comunicación, que cuentan con manual de estilo, código deontológico y defensor del usuario. La encuesta no desgrana el grado de afianzamiento de la buena praxis entre los trabajadores, pero desnuda el sentir de los profesionales del periodismo en activo respecto al compromiso ético desde su rol de directores, editores o defensores.

El estudio “La ética en la empresa periodística y sus profesionales”, presentado el mes pasado en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense en El Escorial, revela entre otras cuestiones que los encuestados coinciden en inclinarse por la autorregulación de sus códigos éticos. Casi la totalidad se muestra en contra de que se establezcan organismos con potestad sancionadora, ya que afirman que podría vulnerar la libertad de información. Varios de ellos relacionan directamente la práctica de la ética con la confianza de la audiencia.

Casi el 70% de las empresas transmiten los criterios éticos oralmente y un 46% de forma escrita. Un 60% tiene manual de estilo

El panorama deontológico en las redacciones de nuestro país es que, en casi el 70% de las empresas que han participado en el estudio, los criterios éticos se transmiten de forma oral a los empleados, y un 46% de los medios cuenta con un código escrito. Las empresas que disponen de manual de estilo constituyen el 60%.

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Existe diversidad de opiniones sobre la necesidad de contratar a un defensor del usuario aunque del estudio se desprende que los medios que cuentan con este profesional abren más vías de diálogo con su público y tienen más en cuenta sus opiniones. En España, junto a La Vanguardia y RTVE sólo un medio más, El País, ha implantado esta figura.

En la mayoría de medios la dirección ha asumido la revisión de los mensajes de su audiencia, que procede mayoritariamente de internet. Además, discute la casuística deontológica, en casos prácticos del día a día, con sus empleados o jefes de sección, en una especie de flujo piramidal que se traslada finalmente a la redacción o directamente con los profesionales implicados en alguna cuestión que pueda vulnerar las buenas prácticas profesionales.

Con todo, los editores consultados no creen, a día de hoy, que se deban limitar los ingresos comerciales de los anunciantes o las relaciones políticas, a diferencia de paradigmas informativos, como The New York Times, BBC o The Guardian. Sí son partidarios de distinguir claramente los contenidos pagados de los informativos pero tampoco ven importante confeccionar un listado de anunciantes “prohibidos” o “de riesgo”.

Los editores no creen que se deban limitar los ingresos comerciales de los anunciantes aunque son partidarios de distinguir contenido pagado e información

El estudio revela que el mayor volumen de quejas de los ciudadanos se debe a “la información de sociedad, las crónicas rosas y las fotografías publicadas, – muy particularmente si éstas son violentas o muestran imágenes de niños del tercer mundo-“.

Respecto a la merma cualitativa de la información por la crisis, las personas consultadas señalaron como principales detonantes la aceleración de la información electrónica, menores recursos, mayor presión publicitaria ante el apremio de lograr ingresos y una acentuada competitividad.

Un apunte positivo, o al menos para la reflexión, la aporta el director de El Norte de Castilla, Carlos Aguanzo, que afirma que el complicado momento que estamos viviendo “…está afectando positivamente, porque está colocando a la profesión frente a su propio espejo, y demostrando que la ética y la calidad son dos valores esenciales para este nuevo periodismo en refundación aprovechando la oportunidad de la crisis”.

Acerca de Montse Botella

Mi primera escuela de periodismo fue la radio libre en Madrid. Durante seis años presenté magazines y radiofórmula simplemente por afición y porque quería contar a los oyentes historias reales, aunque algunas no tuvieran mucha cabida en medios convencionales. Una vez finalizados mis estudios, y tras pasar brevemente por la prensa escrita, inicié mi trayectoria profesional en los servicios informativos de Onda Cero Alicante. Posteriormente, orienté mi trabajo hacia la consultoría de comunicación para empresas y entidades del Tercer Sector... y en ello estoy desde hace una década. En la actualidad, en Grupo Comunicating. Me interesan, especialmente, los temas sociales.
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2 respuestas a La ética periodística a examen

  1. Ana dijo:

    Para qué sirven los libros de estilo o códigos deontológicos, cuando la mayoría de periodistas unas veces por desconocimiento otras por imposición se alejan bastante de lo que en ellos se dice. Aún más, cuando están a los dictados de grandes grupos mediáticos. Por otro lado muchos desconocen o no quieren conocer, referente a prestarse para publicitar un producto, lo que dice el Código Deontológico de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), cuyo artículo 18 establece que “A fin de no inducir a error o confusión de los usuarios, el periodista está obligado a realizar una distinción formal y rigurosa entre la información y la publicidad. Por ello, se entiende éticamente incompatible el ejercicio simultáneo de las profesiones periodísticas y publicitaria. Ejemplo de comunicadores, en muchos casos líderes de opinión, que lo mismo anuncian unas pastas que comenta decisiones que afectan a todo un país : Carlos Herrera, J. Ramón Lucas, Pedro Piqueras, Marta Robles… y muchos más.

    • Montse Botella dijo:

      Hola Ana:
      Gracias por tu aportación. Antes de nada disculpa el retraso en contestarte. Nos habíamos tomado unos días de vacaciones, pero retomamos ahora la actividad. Sin duda, el tema de la ética periodística es controvertido. Desde Librexpression no ponemos en tela de juicio la profesionalidad de la mayoría de los periodistas, que se guían por el principio de la veracidad y que responden de su trabajo ante la Ley con su firma. No obstante, es cierto que los intereses de las empresas en su afán por obtener ingresos y posicionamiento pueden ser variados. Por este motivo, creemos que seguir los principios éticos y deontológicos debería ser prioritario en las empresas periodísticas y el ejercicio de esta profesión no debería mezclarse con mensajes propagandísticos ni inducir a la confusión entre información y contenidos publicitarios. En cualquier caso, es positivo que se promueva este tipo de estudios y que se continúe generando debate en torno a la ética en las empresas periodísticas, ya que es una manera efectiva de seguir luchando por una información veraz y no partidista.
      Asimismo, a nuestro entender, la figura de un profesional que escuche a su público y vele por sus derechos no sólo contribuye a afianzar de forma patente el cumplimiento de estas normas de buenas praxis en las empresas, sino que aumenta la credibilidad y el prestigio del propio medio.

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