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2 respuestas

  1. Ana
    27 agosto, 2012

    Para qué sirven los libros de estilo o códigos deontológicos, cuando la mayoría de periodistas unas veces por desconocimiento otras por imposición se alejan bastante de lo que en ellos se dice. Aún más, cuando están a los dictados de grandes grupos mediáticos. Por otro lado muchos desconocen o no quieren conocer, referente a prestarse para publicitar un producto, lo que dice el Código Deontológico de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), cuyo artículo 18 establece que “A fin de no inducir a error o confusión de los usuarios, el periodista está obligado a realizar una distinción formal y rigurosa entre la información y la publicidad. Por ello, se entiende éticamente incompatible el ejercicio simultáneo de las profesiones periodísticas y publicitaria. Ejemplo de comunicadores, en muchos casos líderes de opinión, que lo mismo anuncian unas pastas que comenta decisiones que afectan a todo un país : Carlos Herrera, J. Ramón Lucas, Pedro Piqueras, Marta Robles… y muchos más.

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    • Montse Botella
      5 septiembre, 2012

      Hola Ana:
      Gracias por tu aportación. Antes de nada disculpa el retraso en contestarte. Nos habíamos tomado unos días de vacaciones, pero retomamos ahora la actividad. Sin duda, el tema de la ética periodística es controvertido. Desde Librexpression no ponemos en tela de juicio la profesionalidad de la mayoría de los periodistas, que se guían por el principio de la veracidad y que responden de su trabajo ante la Ley con su firma. No obstante, es cierto que los intereses de las empresas en su afán por obtener ingresos y posicionamiento pueden ser variados. Por este motivo, creemos que seguir los principios éticos y deontológicos debería ser prioritario en las empresas periodísticas y el ejercicio de esta profesión no debería mezclarse con mensajes propagandísticos ni inducir a la confusión entre información y contenidos publicitarios. En cualquier caso, es positivo que se promueva este tipo de estudios y que se continúe generando debate en torno a la ética en las empresas periodísticas, ya que es una manera efectiva de seguir luchando por una información veraz y no partidista.
      Asimismo, a nuestro entender, la figura de un profesional que escuche a su público y vele por sus derechos no sólo contribuye a afianzar de forma patente el cumplimiento de estas normas de buenas praxis en las empresas, sino que aumenta la credibilidad y el prestigio del propio medio.

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