El tamaño importa

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Sí, como lo oyes, sin más enredos y divagaciones, la libertad de expresión me hace libre, nos hace libres, y su ausencia invade los espacios de reflexión de usureros de la opinión, de tertulianos que reparten oportunas doctrinas, de discursos políticos incontestables, de mentiras oficiales que se dan por buenas por la ausencia de contrastes. Sin duda ninguna, la libertad de expresión es la base de la democracia. Y la prensa libre, en cualquiera de sus soportes antiguos y recientes, es el caldo de cultivo para que ningún mensaje se quede oculto u ocultado. Sin periodismo, no hay democracia.

No corren buenos tiempos para el periodismo. Pero esto no es fruto de la casualidad. Es más bien la consecuencia de una causalidad que ha dejado rastros por doquier. El Consejo de Europa encargó un informe recientemente en el que se barajan como causas que destruyen la libertad de prensa los intereses políticos y comerciales que ejercen control sobre los medios, pero también las restricciones de acceso a la información que vienen siendo cada vez más habituales en las administraciones públicas, sin olvidarse de las denuncias, amenazas, presiones de todo tipo que generan un verdadero caldo de cultivo para la censura y/o la intimidación. Y qué decir sobre los numerosos asesinatos que se producen en muchos países para acallar a los periodistas.

En España, hemos asistido a la toma del control de RTVE por parte del gobierno del PP, habiendo cambiado a su presidente y rompiendo el consenso político establecido por el gobierno de Zapatero con la Ley de RTVE, aprobada en 2006. De esa forma, se puede renovar a los cargos por mayoría absoluta, y no con los dos tercios de ambas cámaras, como establecía dicha Ley. También se ha ido extendiendo la costumbre de convocar a la prensa para leerles un comunicado y negarse posteriormente a las preguntas lógicas de los periodistas. La FAPE está promoviendo un manifiesto para evitarlo, argumentando que esas comparecencias “limitan la libertad de expresión”, pues se esta dañando uno de los derechos fundamentales de una democracia, que no es otro que el derecho a la información. Si se cede a estas actitudes, no cabe duda de que se acabará dañando a los ciudadanos en su derecho a ser informados. La dependencia que supone una delimitación poco clara del poder político y mediático, marcado por la dependencia de este último de subvenciones públicas e inversiones de instituciones y empresas en grandes campañas publicitarias en medios, tiene como resultado unos medios subordinados a los caprichos de unos y otros. Y nada escapa a los intentos de control por parte de los distintos poderes públicos y privados.

Y nada escapa a los intentos de control por parte de los distintos poderes públicos y privados

Afortunadamente, la existencia de Internet facilita la difusión inmediata de hechos, opiniones, imágenes… con una inmediatez y viralidad impensable hace pocos años. Pero los intentos de censura y control se extienden también en las redes. Google denuncia un considerable aumento de peticiones de datos personales y privados por parte de las administraciones públicas, ejecutivas, legislativas y judiciales. A la cabeza, EE.UU., pero España le sigue de cerca en un octavo lugar al querer recabar información de 1.037 internautas. Y esto sucede cuando todos los países que forman parte de Naciones Unidas han acordado que “el principio de libertad de expresión no se debe aplicar únicamente a los medios de comunicación, sino también a Internet y todo tipo de plataformas de comunicación de reciente aparición que seguramente contribuirán al desarrollo, la democracia y el diálogo”. Pues menos mal que estamos protegidos por UNESCO.

Falta mucho camino por recorrer para que todas estas actuaciones tendentes a limitar derechos reconocidos internacionalmente sean descartadas por gobiernos, ejércitos y particulares. La aparición de los grandes grupos mediáticos, controlados férreamente por instancias difusas, con raíces económicas, empresariales, militares, religiosas… dejan poco margen a una información libre y veraz. No podemos esperar a que nos regalen su pastel, pero sí a amasar un nuevo marco de información que rompa esas barreras. Afortunadamente, van apareciendo pequeños medios de concentración de periodistas desplazados por EREs, despidos, hartazgos… que han tomado el toro por los cuernos y mantienen una pugna por ocupar espacios informativos desde la libertad y el compromiso social. Bien por ellos. Pero aun mejor por aquellos que buscamos esa libertad de expresión y el derecho a la información como base de los derechos democráticos.

Apoyar, leer y soportar económicamente a estos medios, y reforzar la red de blogueros y periodistas ciudadanos, que están rompiendo barreras con una información valiente, nos hará más fuertes democráticamente y nos mantendrá informados desde una perspectiva social y equilibrada. La batalla esta abierta y la victoria se acerca a esos medios, más pequeños, pero libres. Como casi siempre, muchas tenéis razón, el tamaño importa.

The Democracy Index 2011: Democracy under stress. Vìa Economist Intelligence Unit. The Economist

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Acerca de Cesareo Martin

Miembro de Reporteros sin Fronteras, FrontLine Club y ACOP Periodista. Especialista en Comunicación y Gestión Política. Consultor estratégico. Asesor imagen. Posicionamiento offline/online Desde 1982 soy consultor y asesor en Comunicación, Relaciones Públicas y Organización de Eventos para empresas e instituciones. Formador de portavoces y experto en comunicación de crisis. Entre 1980 y 2005 trabajé como free-lance, desde una empresa propia, para agencias internacionales, entre otras Reuters, France Press, Associated Press y United Press International, elaborando reportajes, noticias, realizando coberturas especiales y materiales audiovisuales en distintos países del mundo. He impartido conferencias y he participado como ponente de Comunicación en tiempos de Crisis en Universidades, Medios de Comunicación, Empresas públicas y privadas, Asociaciones Empresariales, Sindicales, Partidos Políticos y Organizaciones No Gubernamentales de España, Italia, Alemania, Francia, Reino Unido y Estados Unidos. También he sido conferenciante, en España, Alemania, Francia y Estados Unidos sobre el tratamiento de la información en conflictos bélicos, labores informativas que he realizado durante varios años para los medios citados anteriormente. Ver el perfil de Cesáreo Martín Ortega
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